viernes, 26 de junio de 2015

Un cuarto propio

Este libro es una preciosidad. Las primorosas ilustraciones de Becca Stadtlander le aportan una ternura especial. La mimosa traducción de Jorge Luis Borges es claramente superior a otras que he ojeado. Y hasta el prólogo, de Kirmen Uribe, añade ternura a esta joya.

Es un libro necesario y útil, reflexivo, un repaso a las dificultades que encuentran las mujeres, todas, para escribir, una denuncia elegante y sosegada de la desigualdad, una reivindicación del entendimiento hombre-mujer.

Se le entrego como regalo de despedida a mi querida amiga Mª José con la que he compartido casi veinte años de trabajo, lecturas y todo lo que la buena amistad obsequia. Destaco, especialmente para ella, esta hermosa frase de Virginia Woolf:

“Piensa sólo en el salto, le imploré, como si hubiera apostado a ella todo mi dinero; y saltó como un pájaro”.




jueves, 18 de junio de 2015

Los motivos del lobo


La playa de Portugal. Laura Vinader


Los motivos del lobo es un precioso libro, un libro-joya, que llegó a mis manos gracias a mi querida amiga Mª José, a la que ahora despido rumbo a otras aventuras. Joan Margarit es uno de mis poetas favoritos: adoro sus versos, su prosa y su conversación. Es arquitecto, catedrático de Cálculo de estructuras, y escribe versos y hace las dos cosas a la vez y al mismo tiempo (él lo ha dicho, que muchos de sus poemas se fraguan al mismo tiempo que calcula o visita obras). Me encanta que números y versos salgan de la misma cabeza, me reafirma en mi rechazo contumaz a la separación entre ciencias y letras. Me gusta también porque escribe a la vez en catalán y en castellano. Y también porque siempre, en todas las entrevistas que he oído o leído, siempre reivindica  la cultura para un futuro mejor, personal y social. Nunca se le olvida poner ese grano de arena, así por ejemplo en la entrevista del pasado martes 16 en El País:
Por eso debemos preparar a nuestros hijos con lecturas, armarles con la herramienta de la cultura, para que cuando la precisen, la lleven encima.

Sus poemas son tiernos y feroces a la vez, claros y directos, imposible no dejarse tocar por ellos porque nos trastean el alma y nos ponen a galopar el corazón. Los recomiendo porque hablan de nosotros, de sentimientos de todos los días, de gente que sufre y ama, que goza y vive como cualquiera.

El verano ya está aquí y las playas se llenan de  Gente en la playa, gente como ésta:

La mujer ha aparcado en una calle
junto a la arena.
Baja del coche y, sin prisa,
saca y despliega la silla de ruedas.
Después, coge al muchacho,
lo sienta y le coloca bien las piernas.
Se aparta unos cabellos de la cara
y, mientras siente como ondea su falda,
va empujando la silla de ruedas hacia el mar.
Entra en la playa por el pasadizo
de tablas de madera que, de pronto,
a unos metros del agua, se detiene.
Muy cerca, el socorrista mira al mar.
La mujer alza al chico:
lo coge por debajo de los brazos
y, de espaldas al agua, va arrastrándolo
mientras los pies inertes del muchacho
dejan dos surcos tristes en la arena.
Lo ha llevado muy cerca de las olas
y lo deja en la arena para volver atrás
a recoger el parasol y la silla de ruedas.
Estos últimos metros. Siempre faltan
los malditos, terribles metros últimos.
Estos te romperán el corazón.
No hay amor en la arena. Ni en el sol.
Ni tampoco en las tablas, ni en los ojos
del socorrista, ni en el mar.
Estos últimos metros
son el amor. Su soledad.
Joan Margarit
Brigid Marlin

sábado, 13 de junio de 2015

Tu mirada es el paisaje (CI)


Despierta en la noche
me visita tu mirada
tus ojos de verde
y verde esperanza
me asomo a ellos
y cabalgo en tu cama
tú corres en mis ríos
yo corro en tu mirada.

Verdor ardiente (Tormenta de especias). Lamiae el Amrani, 2010

viernes, 12 de junio de 2015

Abandonos

Banski

Sé que es mejor dejar el amor antes de que él te deje  a ti, pero no consigo acostumbrarme.

La cocinera de Himmler. Franz-Olivier Giesbert

Este post se lo dedico a mi jovencísima y bella alumna Elina, enamorada de Banski como yo.

martes, 9 de junio de 2015

El paraíso en un libro

Rebecca Campbell


"Una biblioteca es el paraíso", así dijo Jacobo Siruela en la entrevista que publicó El País el pasado domingo 7. Soy del mismo parecer, aunque reservaría esta cota para las grandes bibliotecas, familiares o institucionales, las que albergan en su vientre años y tesoros. Las bibliotecas personales, al menos la mía, más que un paraíso, es un jardín urbano, estacional y cambiante, que se adapta a mi espacio, a mi tiempo y a mi historia. De los libros me importa lo que me dicen, lo que me hacen sentir, lo que me enseñan; como objetos en sí mismos, muy pocos de los aproximadamente mil que viven conmigo, son esenciales para mí. 

Mis cincuenta y cinco años son minimalistas y hace ya algún tiempo que siento placer al despojarme de pieles y rebozos superflúos. Los libros que ya no considero valiosos no los quiero en mi derredor, porque ni los leeré si no los leí en su momento, ni los releeré si ya los leí. Me deshago de ellos sin miramientos.
Otros libros que conmovieron mi corazón, bellos ejemplares que me hicieron gozar al poseerlos y leerlos, pero que ya no necesito, los traslado de biblioteca, los regalo a alguien especial que lo recibirá con agrado. Así les pasó a 84 Charing Cross Road, a El hombre que plantaba árboles, o Novecientos, por ejemplo, todos ellos para mí libros-joya.

Los suelo acompañar de esta dedicatoria:


Libros hay de todo tipo, como personas en el mundo. Este que tienes en tus manos es un libro viajero: ha ido muchas veces de mis estanterías a las de mis amigos y siempre ha hecho el viaje de vuelta. Ha llegado el momento de una mudanza más definitiva, de un traslado a tu biblioteca, necesita un cambio de aires, oír nuevas voces y acostumbrarse a otros aromas, que lo miren con miradas nuevas. Confío en que vuestra amistad y convivencia sea tan complaciente como la nuestra.

Catrin Welz Stein

Me encantan esos libros de segunda mano que se abren por aquella página que su anterior propietario leía más a menudo. El día que me llegó el ejemplar de Hazlitt, se abrió por una página en la que leí: "Detesto leer libros nuevos". Y saludé como a un camarada a quienquiera que lo hubiese poseído antes que yo.

84, Charing  Cross Road. Helene Hanff

lunes, 1 de junio de 2015

Tu mirada es el paisaje (C)

 Carmen Valera

Ahora empieza para mí la Ilíada,
sin mito alguno porque, a cierta edad,
de la épica sólo se conservan
estratos del fracaso en la mirada.

Fabuloso lugar. Los motivos del lobo. Joan Margarit