El verano siempre se adelanta. Todo el mundo sabe que nunca empieza el 21 de junio, sino varios días antes. Ese año llegó incluso antes que de costumbre, cuando los robles, esos holgazanes de la Creación, apenas acababan de reverdecer.
Había llegado la primavera, que cantaba y parloteaba por todos los campos, y te parabas a escuchar y era como oír a la tierra recién despertada, al surgimiento y flujo de una docena de arroyos...
El ruido de fondo disminuye cuando estás en un jardín y puedes esquivar las opiniones y juicios de los demás, lo que seguramente te proporciona más libertad para sentirte bien contigo.
Los cinco fueron en barca a Torcello y comieron en el jardín de un restaurante junto al camino de la catedral, a la sombra de un toldo que se mecían en la brisa y hacía que unas vetas de luz corretearan por el mantel blanco. Los ruiseñores cantaban en la maleza bajo la cálida luz del día y el vino tinto que servían de una jarra de cristal chispeaba en la lengua.
La ventana, collage manual, detalle. Inma Díaz @unalunitagranate
Yo lo veía todo desde la ventana que había junto a la cama. Lo malo de aquella ventana era que entraba algo de frío. Lo bueno era que entraba algo de mundo.
En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren, y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.
Devant la boutique de chapeaux, 1914. August Macke
Lo que nos gusta a las mujeres es que nos siente bien la ropa, y, cuando la dictadura del diseño la imponen monjes y monjas de la talla mínima, hay que reconocer que ni las tetas, ni los culos ni las cinturas anchas se adaptan bien.
(Maruja Torres. Cuanta más gente se muere, más ganas de vivir tengo)
La historia es el reino de la pasión y de las pasiones. Es el lugar donde se juega visible el drama humano, tragedia, en realidad, por la sencilla razón de que el protagonista de la acción histórica no ha podido eludirla; todos hacemos historia fatalmente, inexorablemente, aunque nos abstengamos de ella, pues el abstenerse es ya una determinación que hemos tomado.
Salid volando en cuanto notéis que os quieren cortar las alas. El compromiso con los propios principios o lo que sea: esa brújula que te permite no errar el camino, por muchas sacudidas que des, y más o menos poderte mirar al espejo sin abochornarte demasiado.
(Maruja Torres. Cuanta más gente se muere, más ganas de vivir tengo)
Fuera de serie, collage manual, detalle. Inma Díaz @unalunitagranate
Le dice: preferiría que no me amara. Incluso si me ama, quisiera que actuara como acostumbra a hacerlo con las mujeres. La mira horrorizado, le pregunta: ¿quiere? Dice que sí.
El almuerzo fue a media mañana. Una peña nos sirvió de mesa. Mi padre y José Luis comieron queso, torreznos y chorizo que cortaron con una navaja y bebieron de la bota hasta mancharse. El bocadillo de salchichón lo compartí con la perra chica, que se ponía sobre dos patas cada vez que amagaba con lanzarle algo.
Desde que era niño me apeno siempre por la calidad pasajera del tiempo. Esperaba con ilusión los alegres días del año y, cuando se acercaban, me ponía triste pensando en lo pronto que pasarían.
(Jaroslav Seifert, 1901-1986. Toda la belleza del mundo)
He querido sacudirme del atractivo del Casino, pero es imposible; la imagen de Don Sandalio me seguía a todas partes. Ese hombre me atrae como el que más de los árboles del bosque; es otro árbol más, un árbol humano, silencioso, vegetativo. Porque juega al ajedrez como los árboles dan hoja.
(Miguel de Unamuno, 1864-1936. La novela de Don Sandalio, jugador de ajedrez)
Cuando mi marido friega los platos, siempre deja alguna fuente en la pila, alguna superficie sin secar. Intenté corregir su comportamiento hasta que recordé que tengo miedo de que si termino todo lo que tengo en mi lista de tareas pendientes me muera.
El desarrollo es la producción de cosas superfluas, que no sirven, que incluso obstruyen, oprimen, alimentan los vertederos. El progreso es la producción de bienes que sirven de verdad, al ser humano, y que pueden no ser mercancías, sino trabajo, tareas para conservar la salud del medio ambiente.
Sentía que en esa casa renacían en mí los antiguos amores de la adolescencia, con los mismos temblores y esa sensación de suave locura, de temor y de alegría.
Mi Noia en Calle Tomillo. Collage fotográfico. Inma Díaz
Creamos recuerdos mientras vivimos. Si fuéramos conscientes de ello, tal vez nos recordarían más y mejor, el día de mañana. Pero es posible que no. Los recuerdos germinan en cada cual de distinta manera.
(Maruja Torres. Cuanta más gente se muere, más ganas de vivir tengo)
Los olores de caramelo llegan a nuestra habitación, el de cacahuetes tostados, el de sopa china, de carnes asadas, de hierbas, de jazmín, de ceniza, de incienso, de fuego de leña, el fuego se transporta aquí en cestos, se vende en las calles, el aroma de la ciudad es el de los pueblos del campo, de la selva.
En ocasiones la felicidad es demasiado intensa, desbordante, imposible de contener. Como ahora, ante el rojo rubí de las guindas contra el verde oscuro de las hojas. El placer de observar todos estos puntitos de un rojo puro y resplandeciente. La gula nos invita a arrancarlas, una tras otra, con prepotencia. El hueso permanece unido al tallo, en la mano solo la pulpa, que nos tragamos, ahorrándonos incluso el esfuerzo de escupir.
No sé si alguna vez ha visto un gorrión sacudiéndose el agua o a un perro hocicando la nieve, señorita. Pues así. Yo querría que el hijo que no tengo creciera así. Mismamente.
¿Hasta qué punto se puede decir que la mirada de un ser humano es algo físico? Aunque la boca y los labios son elementos físicos, la manera de apretarlos y ciertas arrugas son también espirituales.
La parejita, collage manual. Inma Díaz @unalunitagranate
¡Ella y Alex eran tan distintos! Unidos por casualidad en su juventud, la casualidad de que él la escogiera por lo que creía que era ella. Desde aquellos inicios, ambos habían mudado de piel muchas veces. El matrimonio simplemente significaba aferrarse al otro durante la sucesión de metamorfosis. O no conseguirlo.
En la Gran Vía. Collage manual. Inma Díaz @unalunitagranate
El ruido de la ruda colisión, a lo lejos el viento repetía pron pron pron pron pron pron marchaban ambos por la misma vía se les detuvo al punto el corazón. (Antonio Hidalgo. Choque de trenes (Poemas simplistas)
Ni siquiera hoy me puedo entregar despreocupadamente a la belleza amorosa de la primavera. Tengo miedo de que llegue el verano y de que el bienestar huya para siempre.