sábado, 26 de octubre de 2013

Luciérnaga

Cuando desato el nudo
que ciñe su vestido a su cadera
y el cuerpo de mi amada resplandece
deslumbrándolo todo,
la llama de la lámpara y los blancos nenúfares
y la luz de la luna y la seda y el lino,
turbados de repente por hallarse desnudos delante de nosotros,
arrojan su puñado de sombra sobre ella
intentando, sin éxito, apagarla.

Homenajes indios. Kalidasa. Mendigo. Jesús Aguado

viernes, 25 de octubre de 2013

Cuestión de ritmo

Olga Astratova

Hoy he investigado un poco sobre qué información ofrece google sobre mi Buenos días capitán. Y me he topado con detalles interesantes, por ejemplo que SIMILAR SITES lo clasifica dentro de la categoría People and Society > Religion and Sprituality. Lógicamente, me sorprendo, porque nada más lejos de mí que aparecer en una estantería con los títulos de RELIGIÓN y de ESPIRITUALIDAD. Rastreo mis entradas y en toda mi historia bloquera (julio ’06 hasta ahora) he escrito la palabra religión dos veces, una para quejarme de que aún exista como materia docente, y otra al transcribir unas palabras de la gran directora de orquesta Inma Shara, una de mis capitanas. Y lo de espiritualidad… ¿a qué se referirán? No lo entiendo.

Nuestras mentes naturales están preparadas para afrontar los cambios que se den solamente a ritmos determinados. Los sucesos que se den a mayor o menor velocidad son sencillamente invisibles para nosotros.


Tipos de mentes. Daniel Dennett

jueves, 24 de octubre de 2013

Plan de belleza

El dinero es como la grasa del cuerpo político, y su exceso a menudo reduce su agilidad, del mismo modo que su escasez lo hace enfermar. Es bien cierto que así como la grasa lubrica el movimiento de los músculos, alimenta cuando faltan las vituallas, rellena las cavidades irregulares y embellece el cuerpo, así el dinero en el Estado estimula su acción, lo nutre del exterior en época de escasez en el interior, facilita las cuentas gracias a su divisibilidad y embellece el conjunto, aunque especialmente a las persoas que lo poseen en abundancia.


Dinero. William Petty

miércoles, 23 de octubre de 2013

Tu mirada es el paisaje (XCIII)

Kelly Vivanco

Yo no quise volver a mirarle, me parecía que la cólera me estaba saliendo por los ojos.


Memorias de Leticia Valle. Rosa Chacel

martes, 22 de octubre de 2013

Y si al otoño ...


 Man in tree. Catrin Arno

... no le descubrimos los placeres, quizá esta cita pueda ayudarnos.

La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser.
El humor los consuela de lo que son.

Winston Churchill

lunes, 21 de octubre de 2013

Días de otoño


Anna Berezovskaya

Antes era fanática del verano, me encantaba. Me sigue gustando, aunque reconozco que no como antes. O, mejor decir que empiezo a encontrarle el gusto al otoño. Será la edad.


En sus ojos peleaban las llamas del crespúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.


Te recuerdo como eras en el último otoño. 20 poemas de amor y una canción desesperada. Pablo Neruda

lunes, 7 de octubre de 2013

Tu mirada es el paisaje (XCII)

A Rosalía la vuelta al Ritz le hace flotar en un mundo de fantasías. En pleno otoño mira los cedros en el centro mismo de Madrid, el sol broncea las hojas de los árboles. La relación con Carlos siempre le ha inquietado, es una relación a base de miradas. Se cruzaron pocas palabras, y sin embargo siempre se entendieron con bastante precisión, por el lenguaje de las sensaciones, su lenguaje estaba en los ojos.

La novia. Raúl del Pozo. 1995

domingo, 15 de septiembre de 2013

Quiromancia

Tú vives en el fondo de mis manos
y yo vivo en el fondo de las tuyas,
y son las mismas la desolación
y las heridas que nos infligimos
el uno al otro con las mismas armas.


Quiromancia. Los motivos del lobo. Joan Margarit

sábado, 7 de septiembre de 2013

Mariposas de amor

Catrin Arno

Tu blusa abierta
tu pecho escondido
tus ojos, mis ojos cerrados,
tu boca encadenada
¿A la mía?

Esas mariposas no paran
de revolotear 
en mi cabeza.


Mariposas de amor (Tormenta de especias). Lamiae el Amrani

lunes, 2 de septiembre de 2013

Siento, luego existo


Pues eso.

martes, 20 de agosto de 2013

De la obscenidad (VIII)

¿Recaditos? Luis de Guindos y Christine Lagarde


viernes, 16 de agosto de 2013

Desvaríos

 Alexey Kurbatov

La unión resultante entre el idealismo y el amor al poder ha llevado siempre a los hombres a derroteros extraviados, y aún está ocurriendo eso hoy día.

Historia de la filosofía. Bertrand Russell

jueves, 15 de agosto de 2013

Pateras de cartón

Un río de desdichados desemboca en el mar. La vida de este lado del estrecho es apetecible, crisis incluida. El subsáhara debe ser muchísimo peor. Así se explica que hombres, mujeres y niños se hagan a la mar en balsas de juguete para ganar una vida mejor. Pocos lo consiguen, pero muchos lo intentan. Muchos pierden lo único que tienen: el aliento.
Paseando por tu mente
encuentro desiertos,
puertos abandonados,
pateras de cartón
bailando con el viento,
una foto de un buen
recuerdo de infancia.

Y te veo rendirte
a una playa fría,
como un alga fresca,
expuesta al sol,
te vas secando
en el olvido.
Naces en una orilla
sin nombre
pero con un número...,
ese número te acompaña
hacia un fondo
sin fondo,
hacia un viaje
sin retorno.


Aljibe (Tormenta de especias). Lamiae el Amrani, 2010

sábado, 10 de agosto de 2013

Reflejos de oro

Ariadne. George Frederic Watts

El sol azul del agua se refugió en tu piel,
se puso en ella y fuiste crepúsculo y sirena.

Interludio onírico en Salzsburgo. Mendigo. Jesús Aguado

viernes, 9 de agosto de 2013

Engreimiento

Napoleón cruzando los Alpes. Jacques Louis David

HAY poetas que escriben
sus poemas
como si fuesen a pasar directamente
a las páginas amarillas
de la eternidad.
En cada verso echan el resto
y, claro, lo poco que les queda
no lo pueden echar en ningún sitio
porque les da una pájara.
La verdad es que apestan a Literatura.
Y que de allí a donde ellos entran
todo dios sale por piernas.

Poetas. Karmelo C. Iribarren

miércoles, 7 de agosto de 2013

Tormenta de especias

On the Beach. Catrin Arno

Él sigue creyendo 
que es el actor principal.

Mientras, yo he cambiado
de guión varias veces,
y el protagonista
ahora es un verde mar sin alas.


Mar de tres pricos (Tormenta de especias). Lamiae el Amrani, 2010

Ha llegado a mis manos el poemario de Lamiae el Amrani titulado con el precioso nombre de Tormenta de especias. Lo he degustado con fruición, ya iré dejando por aquí algunos de los poemas que más me han conmovido. El libro tiene una preciosa introducción escrita por Ángeles Mora, que dice mejor que yo cómo es este libro; por eso lo transcribo casi entero:

"La sensualidad que el título promete no es el único ingrediente de este suculento y refinado banquete. Alta cocina donde se mezclan olores, sabores y texturas diversas que no sólo pretenden embriagar los sentidos sino también, sobre todo, despertar las conciencias: en femenino...

martes, 6 de agosto de 2013

Tu mirada es el paisaje (XCI)

A Müller debió de asaltarle un pensamiento extraño tras echarse en la cama, pues se levantó sin hacer ruido y fue a sentarse a su sillón, frente a Kraus dormido.
¿Temía verlo escabullirse? En cualquier caso, evitó cerrar los ojos y, en varias ocasiones, la mirada de Rita se cruzó con la suya, que a ella seguía pareciéndole vigilante y cavilosa.


La sed. Georges Simenon, 1934

miércoles, 24 de julio de 2013

Cumplimos 7 años

Cumplimos 7 años, reviso lo que os puse aquí con ocasión del sexto cumpleaños... y ¡todito, todito, puedo repetirlo ahora! Gracias por acompañar mis horas, mis días...
Cumpleaños. Carlos Marijuan

Hace unos días que hemos cumplido seis años en este espacio, y tan ajetreada estoy con el arreglo de la casa y demás, que hasta se me había pasado; ya habréis notado que este barco navega a ralentí: múltiples obstáculos y atenciones impiden una travesía más ligera, pero seguimos a la mar.

Os doy las gracias a todos por acompañarme durante estos ya seis felices años. Abrazos y besos.

lunes, 8 de julio de 2013

Nombrar


Isabel Guerra

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, 
el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella 
tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. 
Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y 
cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas 
diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era 
tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.


Como muchos habréis reconocido, así comienza Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Reflexiono sobre el acto de nombrar, de dar un nombre a algo o a alguien, que casi con toda seguridad será su nombre para siempre. Los libros hay que titularlos, nombrarlos para poder distinguirlos de todos los demás, para poder hablar de ellos, para buscarlos o, incluso a veces, para aborrecerlos. Poner un título a una historia, qué difícil, todo su contenido en un título.

Hay títulos que atraen cual imanes; es el caso de, siguiendo con García Márquez, La increíble y triste historia de la cándida Erénderira y su abuela desalmada, o también, Ojos de perro azul.

Otros títulos rebelan desde las primeras líneas su compenetración con el libro, como ocurre con El viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda. En cambio, el que leo ahora solo en las últimas páginas se comprende el porqué de su nombre, La sed, de Georges Simenon, lectura muy interesante y de factura muy distinta a la que nos tiene acostumbrados su autor.
Todos los recomiendo, desde luego, incluso este que también tiene título sugerente, Grandes pechos, amplias caderas, de Mo Yan, al que leímos en grupo y del que acabamos un poco hartos, hasta renombrarlo como Gran pestiño, amplio coñazo, con perdón.

Leed, leed, leed, leed...


lunes, 24 de junio de 2013

Gente en la playa

Paul Ferney

Soy feliz conociendo personas generosas que tienen mucho que decir y lo dicen clarito, clarito. No sabía nada de Joan Margarit hasta que Pepa Fernández  lo llevó el sábado pasado a su programa No es un día cualquiera. Gracias a la estupenda entrevista que tuvo lugar allí, supe de este arquitecto poeta que me enamoró al momento. La vida es así, en un liviano instante (autobiografía de instantes es precisamente el subtítulo de este mi barco) se revelan maravillas transcendentes que aportan pilares nuevos en los que sostener nuestra estructura vital, andamiajes que nos dan seguridad en la cuerda floja del día a día. Margarit me pareció tan sabio, tan sincero, tan sensible, tan, tan, tan... ¡que tengo que leerlo ya!

Aquí os transcribo un extracto de lo que dijo sobre qué es la educación

-Te metes dentro de un cuadro o un poema y a la salida te encuentras mejor. Sin saber exactamente qué ha pasadoo, tú dices, estoy mejor, estoy más ordenado, mi grado de orden han subido... eres mejor que antes...
La tristeza, que tiene muy mala prensa, yo creo que es un gran sentimiento. La tristeza nos salva del dolor. Al dolor no lo puedes gestionar, lo único que puedes hacer es esperar que pase. Se te muere tu madre, pues apechugas con el dolor este. La esperanza es que este dolor va inmediatamente cambiándose por otro sentimiento que es la tristeza. La tristeza tiene la característica, frente al dolor, de que tú puedes gestionarla. Tú puedes hacer que sea una tristeza dulce o severa, que sea una tristeza confortable, que sea una tristeza gélida, y esta gestión depende de tu cultura. Y por eso hay que ser culto.

- ¿Porque si eres culto gestionarás mejor los sentimientos?

-Claro, el principal, el dolor, que desemboca en tristeza.Y por eso hay que educar a los niños, y entonces hay que enseñar, esto es educar. Educar es decirle a un niño o una niña, mira te vas a encontrar, por la experiencia que tenemos de milenios, te vas a encontrar con esto. Frente a esto tienes estas herramientas. Si tienes frío, hoy día, puedes apretar un botón y encender la calefacción. Pero si tienes frío moral, porque se ha muerto tu madre o tu hermano, no hay botón. Hablemos de qué botones puedes poner en marcha. Pues, mira, tienen una característica: esos botones no tienen manual de instrucciones. Tienes que empezar y leer La Ilíada, y ver un Cezanne y oír a Beethoven, y aprender todo esto; el día que la interperie moral te azote, te servirá para hacerle frente a la tristeza y gobernar tu propio sentimiento.

Antes de marcharse, recitó él mismo (maravillosa, sentidamente) dos poemas de su último libro, Se pierde la señal: Gente en la playa y Brindis, de muy distinta armadura, pero finísimos, certeros. Poesía útil: poesía.

Tan juntos como nadie sabrá nunca
alzamos las dos copas
en los ojos del otro
cada uno ve nuestra luz.
Un hombre una mujer
en un instante pueden equivocarse
pero el instante nunca volverá.
Brindis. Joan Margarit
Os recomiendo la entrevista y, especialmente, que escuchéis casi al final de la misma, el poema que lleva un título tan veraniego y tan apropiado para estas fechas, y que me lo he copiado para titular este post, como Gente en la playa: no os dejará indiferentes.

jueves, 20 de junio de 2013

Feliz verano


Llega el verano, mi estación favorita: me encanta el sol, el mar, la playa, los espetos de sardina, las cañas heladas, la sandía... los días largos y la piel morena. Leer tochos, poesía y periódicos atrasados bajo la sombra fresca de un toldo o, mejor, de una enramá.

Subes del mar, entras del mar ahora.
Mis labios sueñan ya con tus sabores.
Me beberé tus algas, los licores
de tu más escondida, ardiente flora.

Subes del mar, entras del mar ahora... Pablo Neruda

viernes, 17 de mayo de 2013

Tregua

Amantes. Kitagawa Utamaro

Quiso esa imagen para tenerla siempre entre las cosas que guardara su alma, le chupó el aguardiente de la boca, y se lo fue llevando hasta la cama de tregua que a los dos les urgía.

Mal de amores. Angeles Mastretta

viernes, 10 de mayo de 2013

Trío de ases

Lilas, cerezas y ruiseñores.

¿Y TÚ QUÉ LLEVAS?

Amor, respeto y compañía.Emilio

Trabajo, alegría y mucho sueño. El sillón de papá

Escotes, sonrisas y sol.Begusa
Sunshine Tattoo. Catrin Arno

jueves, 9 de mayo de 2013

Tu mirada es el paisje (XC)

Melancolía. Silvia Glaser

Y notó perfectamente cómo un brillo encendía, al tiempo que licuaba, las pupilas de aquella mujer.


El Corazón de la Tierra. Juan Cobos Wilkins.2002

lunes, 6 de mayo de 2013

Los lunes toca madrugar

Me gustan los lunes, aunque es el día que más madrugo; claro que, convendréis conmigo en que vistas como estas ayudan a hacer el camino.
El movimiento comienza poco a poco por la calles, destaca la separación de los peatones, y en las pocas ventanas abiertas, madrugan también apariciones... Y, de minuto en minuto, sensiblemente, las calles se desdesiertan.
Me he despertado temprano; he salido a la calle sin prejuicios.
Libro del desasosiego. Fernando Pessoa
Libor Jupa

Pessoa nos habla de un amanecer en la ciudad. Yo, en cambio, os traigo un amanecer rural y en ruta. Lo que sí me deseo, y os deseo, es salir al día sin prejuicios, así todo irá mejor.

viernes, 3 de mayo de 2013

¿Dónde has puesto mi dinero?



Quiero recordar con estas letras a uno de mis sabios de cabecera: José Luis Sampedro, fallecido recientemente. Economista, novelista, ensayista, catedrático… y, por encima de todas sus facetas, o precisamente a través de ellas, un intelectual comprometido con las personas, no con los sistemas ni con las políticas. En su larga vida (murió a los 96 años) habló y criticó mucho, llamó a los atropellos por su nombre y denunció la pérdida de valor de los valores, el enmascaramiento de  la Justicia, la esquilmación  de la naturaleza,  el olvido de la solidaridad…  En una de sus enjundiosas entrevistas, Sampedro dijo que “poner el dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe”.  

El pasado 24 de abril una catástrofe (una más) se vivió en Savar (Bangladesh) al derrumbarse un edificio de talleres textiles con todos sus trabajadores en el interior. Por ganar dinero, por llevar a casa 1 euro, ese es más o menos el jornal diario, unas cuatrocientas personas murieron y otras dos mil resultaron heridas mientras trabajaban. Por ahorrarse dinero, porque ese país tiene los costes de producción más bajos del planeta, porque no existen derechos laborales, ni normas de seguridad e higiene en el trabajo, ni leyes que obliguen a proteger el medio ambiente, la industria textil occidental encarga su producción a Bangladesh, o directamente instala allí sus fábricas deslocalizadas. La Unión Europea, primer mercado de los productos que exporta Bangladesh, exige ahora a las autoridades bengalíes la mejora de las condiciones laborales para los más de tres millones de trabajadores del sector textil. Pero es solo una pantomima: la UE, Bangladesh y el resto del mundo saben que los derechos de los trabajadores no cotizan en bolsa. Y la crónica de la crisis así nos lo muestra diariamente: los indicadores económicos oficiales (bolsa y prima) mejoran a golpe de recortes: cuanto más sufre el ciudadano, mejor evoluciona el mercado. En los países democráticos los gobiernos encuentran en las urnas la  legitimidad de sus políticas públicas, que son las respuestas del Estado a las demandas de la sociedad. Pero como las políticas estatales hace tiempo que dejaron de ser públicas, votar cada cuatro años para nada sirve y hablar de principios, de sistemas, de modelos, de economía de mercado o planificada,  de izquierdas o derechas, tiene poco sentido. Lo que de verdad importa es saber quiénes apuestan por sostener un sistema que alimenta desigualdades asesinas y quiénes, como Sampedro, están dispuestos a luchar para que otro mundo sea posible.
 
Ya te digo que procuro no agraviar, no soy belicoso ni estrepitoso, simplemente, obro en conciencia. Y si no me parece justo que el ochenta por ciento de la riqueza mundial esté en manos del veinte por ciento de la población; si me parece atroz un orden mundial en virtud del cual la inmensa mayoría muere de hambre mientras la minoría contrae enfermedades mortales por exceso de comida, pues lo denuncio. Hablo y escribo contra ello.

La ciencia y la vida. Valentín Fuster y José Luis Sampedro con Olga Lucas

martes, 23 de abril de 2013

Regalo de primavera


El sol es nuevo cada día.

Heráclito
Y la primavera nos regala preciosidades como estas que podemos traernos a casa. 
¿Hay algo más delicado que un ramo de flores silvestres?

domingo, 31 de marzo de 2013

Mil piedras


The Flamingoes. Henri Rousseau

Ay, yo no quiero ser la piedra

Ay, yo no quiero ser la piedra

impertérrita del río

ni el canto que suelto rueda

llevando el rumbo perdío.

Ay, yo quisiera ser arena

girando en tu remolino.

Caminito de tus brazos. Las migas


Aunque ni sienten ni padecen y son ejemplo de imperturbabilidad, muchos poetas se acuerdan de ellas. Y ¿quién de nosotros no se ha sentido atraído por alguna preciosidad encontrada en el río o en la playa?

Cortar amarras
Librar todo el camino de piedras
Pero con ella

A corto plazo. huggh


Si están enamoradas,
ni las piedras se ahogan en el río
ni se pierden en el mar
ni se esconden en el monte
ni se queman en el volcán,
si las piedras están enamoradas.


Ejemplo ejemplar. Gloria Fuertes
Llueve, entre pausas, sobre las piedras
redondas, asustadas sin razón.

Lluvia en la cala. Antonio Méndez Rubio