Habíamos vivido juntos demasiadas cosas, demasiado tiempo, como para que yo pudiera salir indemne de aquel encuentro. Por eso ni siquiera me atreví a mirar al niño que caminaba de su mano.
No había olvidado nada, pero los recuerdos ya no me calaban. Habían comenzado a transformarse en viejas fotografías. Yo mismo me iba pareciendo cada vez más a una vieja fotografía de mí mismo.
¿a quién le gusta más el beso de la ola? ¿a la playa? ¿a la ola? el horizonte es insaciable: se traga las miradas, todas, todas, ¡qué gran banquete el suyo con innumerables platos de miradas!
ESA luna color de viejo saxofón me retendrá en París. Esa luna color de vieja mariposa, de alma vieja buscando sobre el viento ojos para mirar el fin de siglo, gatos que son las dudas de la noche.
Pertenece mi amada a una clase tan alta que tiene a las estrellas dormidas por cabellos. Pertenece mi amada a una clase tan alta que existen mil azores enamorados de su nombre.
Bambi barajó, me dio a cortar, y levantó el primer naipe con todo el misterio del mundo en sus dedos, mientras me miraba igual que el Doctor X desde su silla de ruedas, con tanta intensidad como si pretendiera hipnotizarme, guardando silencio, para incrementar la expectación, hasta que la mesa estuvo cubierta de cartas.
Trascurría así la vida tranquila en aquella casa pero cierto día apareció un desconocido y se quedó a vivir allí. Era alto y hermoso, bueno e inteligente y la muchacha desde un principio le admiró. A veces él le apretaba la mano y su mirada ahondaba misteriosamente en sus ojos azules. Desde que él había llegado todo se hacía más claro, más noble, sumía a la mente en cierta intranquilidad pero también en una inefable tibieza al corazón. Volaban los días...
Invierno en Andalucía. (Bosque de álamos con rebaño en Alcalá de Guadaira. Emilio Sánchez-Perrier
Una de mis cuadros favoritos, perteneciente al Museo Carmen Thyssen de Málaga, colección permanente. Siempre me emociona. Ya puse por aquí esta imagen en 2012, para el poema de Juan Gelman, Árboles... y es que los árboles son seres especiales, únicos.
Álamos, y cuántos álamos se suicidan por tu culpa, rompiendo cristales verdes de tu verde, verde urna.