lunes, 2 de octubre de 2006

Susúrrame

Pedro Texeira Bueno
 
Los antiguos anatomistas decían que el nervio auditivo se dividía en tres o más caminos en el interior del cerebro. De ello deducían que el oído podía escuchar a tres niveles distintos. Un camino estaba destinado a las conversaciones mundanas. El segundo era para adquirir erudición y apreciar el arte y el tercero permitía que el alma oyera consejos que pudieran servirle de guía y adquiriera sabiduría durante su permanencia en la tierra. 
Lo que no se atrevieron a decir es que aún hay otro oído más, aquél por el que camina el deseo, la llave que abre todos los poros de la piel...

1 comentario:

GLAUKA dijo...

Es que es el número tres, reina, el número tres, el del alma, es el que tú descubres aquí. Ellos no se atrevieron a decrilo abiertamente, pero el oído del alma escucha todo lo que al alma le satisdface, sea para mejorar el camino, sea para desear ... todo lo que tenga que ver con el alma, repito, y la piel, estarás conmigo, tiene muchísimo que ver con el alma en ocasiones ;)