Tu mirada es el paisaje (LXXIX)
¡Señorita!
Al oír la educada llamada la muchacha volvió sus bellos ojos hacia él dudando, pues no sabía a ciencia cierta si era con ella con quien había querido hablar. El viejo recibió tanto placer de aquella mirada brillante que su enojo disminuyó.
Al oír la educada llamada la muchacha volvió sus bellos ojos hacia él dudando, pues no sabía a ciencia cierta si era con ella con quien había querido hablar. El viejo recibió tanto placer de aquella mirada brillante que su enojo disminuyó.
El viejo y la jovencita. Italo Svevo


2 comentarios:
¡Qué texto tan bello! Es sorprendente cuánto puede decir una mirada...
Es que hay miradas muy valiosas... precioso y delicado texto, igual que la ilustración.
Un beso!!
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