domingo, 31 de marzo de 2013

Mil piedras


The Flamingoes. Henri Rousseau

Ay, yo no quiero ser la piedra

Ay, yo no quiero ser la piedra

impertérrita del río

ni el canto que suelto rueda

llevando el rumbo perdío.

Ay, yo quisiera ser arena

girando en tu remolino.

Caminito de tus brazos. Las migas


Aunque ni sienten ni padecen y son ejemplo de imperturbabilidad, muchos poetas se acuerdan de ellas. Y ¿quién de nosotros no se ha sentido atraído por alguna preciosidad encontrada en el río o en la playa?

Cortar amarras
Librar todo el camino de piedras
Pero con ella

A corto plazo. huggh


Si están enamoradas,
ni las piedras se ahogan en el río
ni se pierden en el mar
ni se esconden en el monte
ni se queman en el volcán,
si las piedras están enamoradas.


Ejemplo ejemplar. Gloria Fuertes
Llueve, entre pausas, sobre las piedras
redondas, asustadas sin razón.

Lluvia en la cala. Antonio Méndez Rubio

2 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Yo quiero ser piedra, me encantó Gloria Fuertes cuando le compraba a mis hijas sus libros, después me animé por su poesía, de esto hace muuuuuuuchos años.

Un abrazo

Índigo dijo...

Estaría bien echarse un vinito Mil piedras con los amigos.
Abrazos, Emilio.