sábado, 13 de septiembre de 2014

Cumpleaños feliz


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Este barco cumplió el pasado mes de julio ocho años y su capitana, cincuenta y cinco en agosto. Ambos cumpleaños pasaron inadvertidos para los demás. Enredada como estaba en asuntos más perentorios me faltó dedicación para el post celebrador del octavo. Y del mío, qué decir, como nadie se acordó, genial, no dije ni pío; es la primera vez que pasa mi cumpleaños como si no pasara. Aunque me alegra cumplir, el jaleo de la fiesta de un año más, brindis, regalos, el cumplecuántos feliz, que sean muchos más, tarará, tarará, me da pereza y me aburre, igual que todas las celebraciones que, sin escapatoria, van repitiéndose año tras año: cada vez las necesito menos. Sueño instalarme en un vivir de celebraciones diarias, pequeñas, genuinas, íntimamente gozosas. En esas estoy.
Tras el teatro. Miguel Domínguez

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Vaya a saber a quién se le había ocurrido, tal vez a Vera la noche de su cumpleaños cuando Mauricio insistía en que empezaran otra botella de champaña y entre copa y copa bailaban en el salón pegajoso de humo de cigarro y medianoche, o quizá a Mauricio en ese momento en que Blues in Thirds les traía desde antes el recuerdo de los primeros discos cuando los cumpleaños eran más que una ceremonia cadenciosa y recurrente.

Vientos alisios. Julio Cortázar, 1977


2 comentarios:

Toy folloso dijo...

Antes las llamábamos bitácoras, ¿ahora son barcos?.

Enhorabuena.

U-topia dijo...

Felicidades por el barco y por su capitana!!

Un abrazo!!