Natalia Savelyeva
Durante la semana pensábamos con ilusión en el trocito de carne del domingo. Un lejano pariente era carnicero y trabajaba en el matadero de Holesovice. Algunas veces nos traía un poco de carne de cerdo o de ternera. La pasaba por la puerta oculta en los calzones fuertemente atados encima de los tobillos… Y yo que me preguntaba por qué mi madre lavaba la carne siempre, desesperadamente, en varias aguas.
(Jaroslav Seifert. Toda la belleza del mundo)

No hay comentarios:
Publicar un comentario