lunes, 20 de febrero de 2012

La virtud en crisis

A Group of Danish Artists in Rome. Constantin Hansen

Las épocas de incertidumbre prolongada, en tanto son compatibles con el más alto grado de santidad de unos pocos, son enemigas de las prosaicas virtudes cotidianas de los ciudadanos respetables. Nadie se dedica a acumular ganancias, cuando mañana pueden disiparse todos sus ahorros; nadie favorece la honestidad, cuando la persona hacia quien se practica es casi seguro que os estafará; nadie se adhiere a una causa, cuando ninguna causa es importante ni tiene ninguna probabilidad de victoria estable; ningún argumento en favor de la verdad, cuando sólo la flexible tergiversación hace posible la conservación de la vida y la fortuna. El hombre cuya virtud no tiene otro origen que una prudencia puramente terrena, en un mundo así se convertirá en un aventurero si tiene valor, y si no lo tiene buscará la oscuridad como un tímido contemporizador.


Menandro, que pertence a esta época (s. III a.C.), dice:

Así he conocido muchos casos de hombres que aunque no eran bribones por naturaleza,llegaron a serlo, por apremio, a través de la desgracia.

Historia de la filosofía. Bertrand Russell

2 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

La claridad de un premio Nobel.

Saludos

Mónicacuenta dijo...

De acuerdo en la claridad.
Un saludo