lunes, 1 de octubre de 2018

Busco un amigo por los caminos del agua

En cierto día de octubre de cada año, sonaba el teléfono en la casa de Mirta Colángelo:

-Hola, Mirta. Soy Jorge Pérez. Ya te imaginás por qué te llamo.

Hoy hace dieciséis años que encontré aquella botella. Te llamo, como siempre, para celebrarlo.

Jorge había perdido el empleo y las ganas de vivir, y andaba caminando su desdicha entre las rocas de Puerto Rosales, cuando encontró una de esas naves de la flota que los alumnos de Mirta arrojaban, cada año, a la mar. Dentro de cada botella, había una carta.

En la botella que encontró Jorge, la carta, muy mojada pero todavía legible, decía:

-Me llamo Martín. Tengo ocho años. Busco un amigo por los caminos del agua.

Jorge la leyó y esa carta le devolvió la vida.


La carta y la vida. Eduardo Galeano

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