miércoles, 23 de mayo de 2012

Árboles

 Bosque de álamos con rebaño en Alcalá de Guadaira. Emilio Sánchez-Perrier

Quien se inclina a
recoger un papel del suelo ve
que los árboles hablan. Esto
no va a ninguna parte. Preguntar
qué dijeron antes
de que los derribaran no
va a ninguna parte. Los árboles
tocan la mañana para que sea feliz y eso
es un destino y no
va a ninguna parte. Una sierra
les saca pájaros del día,
la tarde no se acuesta cantada.
Mi mesa es un silencio
que no se puede abrir.

Árboles. Mundar. Juan Gelman. 2008

4 comentarios:

Erna Ehlert dijo...

Me encanta tu entrada de hoy.
La pintura de este artista es una joya y el texto también es precioso.
Un buen homenaje a los arboles.

Saludos


p.s. porque no quitas el verificador de palabras. A veces es imposible de leer.

Emilio Manuel dijo...

¿Habla de ecología?, ¿de la transformación de la madera del árbol en papel?, estoy un poco obtuso, el final: "Mi mesa es un silencio que no se puede abrir" me desconcierta.

Un abrazo.

Participo de lo que dice Erna en cuanto al verificador.

Arcoyflecha dijo...

Este cuadro también fue uno de mis preferidos del museo Carmen Thissen. Tiene algo que no se explicar, pero que llega. Además los álamos son uno de mis árboles preferidos, por eso levo una hoja de álamo colgada al cuello.

Como susurro de hojas al viento.....Bs

Índigo dijo...

Desde luego que la obra es una pequeña joya en la que se respira el aire frío de la mañana. Su título completo es "Invierno en Andalucía (Bosque de Álamos con rebaño en Alcalá de Guadaira". Creo que hay cierta ternura en el contraste entre el pequeño rebaño y la grandiosidad de los árboles a los que ni siquiera se les ve el fin. Uno de mis preferidos del Carmen Thyssen, quizá me lo escogería detrás del Renoir. Más información sobre el cuadro: http://www.carmenthyssenmalaga.org/es/work/152
Me gustan vuestros comentarios, abrazos.
PD: Tampoco me gusta el verificador de palabras y además se ha puesto él solito; en cuanto me aclare con esta nueva faz, lo quito. De todas formas, creo que está ahí un poco para asustar, pues hay muchas veces que no sé qué escribir porque tampoco lo veo y nunca me ha rechazado, ¡y es imposible que yo acierte siempre!