miércoles, 14 de octubre de 2015

De puntillas

John John

Si vivo demasiado atareada, prefiero los relatos a las novelas: un cuento puedo leerlo en unos minutos y me deja en la cabeza una larga historia que me acompaña, en mi caso y ahora, toda la tarde, al menos. Ribeyro (Lima 1929-1994) es un minucioso cuentista, al que he rescatado de la biblioteca, donde languidecía no sé desde cuándo. Nunca me deja indiferente, siempre me conmueve. Éste de los gallinazos es la terrible historia de dos niños viviendo una existencia explotada y miserable con un abuelo ruín e impresentable. Escrito en 1954, entristece percatarse de que continúa siendo una realidad en demasiados lugares, la pobreza de los niños, el abandono de la inocencia. Dos niños, un perro, un abuelo y un cerdo juntos en un conmovedor y cruel relato. Y comienza así de pacífico, su primera frase no nos prepara para lo que nos espera:

Janel Bragg

A las seis de la mañana la ciudad se levanta de puntillas y comienza a dar sus primeros pasos.

Los gallinazos sin plumas. Julio Ramón Ribeyro

1 comentario:

Emilio Manuel dijo...

No suelo leer relatos, ni cuentos cortos, los personajes me resultan desdibujados, no da tiempo a paladear la historia, de buenas a primeras ¡¡catapúm!! se acabó.

Saludos