Pasa una pareja cogida de la mano. No se miran. No es necesario. La mirada fluye por las venas. El calor de sus cuerpos sobrevuela el espacio. Ni la distancia podría separarlos.
Ciudadano Sade. Gonzalo Suárez, 1999
Se detuvieron tras un distinguido carruaje cuyos pasajeros se apeaban ante la puerta. Bajó una dama, la siguió un caballero de mediana edad, y por fin apareció otra dama, una joven bella como el pecado. Benjamin se sobresaltó: fue como si una transformación química disolviera y recompusiera cada partícula de su cuerpo. Se apoderó de él cierta rigidez, la sangre afluyó a las mejillas y a la frente, y sintió en los oídos su palpitar constante. Era el primer amor.
Debido a la debilidad de la naturaleza humana, ocurre que cuanto más diestro sea el trabajador, es capaz de hacerse más voluntarioso e intratable, y naturalmente menos propio y conveniente para el sistema mecánico en el que... puede causar gran daño al conjunto.