miércoles, 10 de octubre de 2007

Tu mirada es el paisaje (II)


Roy Lichstenstein


Abajo, en el salón, había una serie de libros viejos; entre ellos, explorando, encontró Joel un tomo de leyendas escocesas. Una de ellas se refería a un hombre que preparó una poción mágica; ésta, imprudentemente, le permitía leer los pensamientos de los demás hombres y conocer el fondo de sus almas; los males que vio y la impresión que le produjeron le convirtieron los ojos en llagas abiertas.


Otras voces, otros ámbitos. Truman Capote



4 comentarios:

glauka dijo...

Terrible.
Una vez alguien me sealó lo terrible que sería para él "leer" mis pensamientos y, si bien no lo entnedí de primeras ;9 ... luego me dí cuenta y comprendí.

Mejor seguir ignorando los pensamientos ajenos sin duda.

María Dubón dijo...

Un castigo tremendo a la curiosidad.

Churra dijo...

Que horror ....
Un besito y feliz puente

Cerillo dijo...

Ya ves ser Dios es un palo