lunes, 29 de junio de 2009

Enemigos

Antonio mirando el reloj. Javier Mariscal


Las fórmulas de cortesía, donde alternan las convenciones vacuas y las sabidurías profundas, prohiben terminantemente que estando con amigos miremos descaradamnte al reló. Es un buen indicio de que el hombre no ha perdido aún la vergüenza, y la siente todavía al desatender a un semejante con quien se conversa amigablemente y estar pendiente del reló.

El defensor. Pedro Salinas

1 comentario:

semifusa dijo...

Entonces... regalarle un "reló" a un amigo es ya algo así como un sacrilegio, ¿no? :P

Muchos besos, Índigo.