sábado, 17 de diciembre de 2011

Quiero un sombrero de oro

Eduardo Úrculo

Ponte el sombrero dorado, si eso ha de conmoverla; si eres capaz de saltar muy alto, hazlo también por ella, hasta que exclame: ¡Enamorado saltarín, enamorado del sombrero de oro, tendrás que ser mío!.

Thomas Parke D'Invilliers

2 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Me encanta la obra de Urculo.

Demasiadas exigencia de una mujer. No sabia que este era un seudónimo de Scott Fitzgerald, un magnífico representante de la generación perdida.

Un saludo

indigo dijo...

También me encanta Úrculo.
¿Demasiadas exigencias? Todos llevamos el sombrero de oro cuando estamos enamorados.
En cuanto a la cita, la hace Gustavo Martín Garzo en un delicioso libro, El hilo azul, una colección de artículos sobre sobre "la pasión de contar, el secreto placer de leer". La introducción la titula el mismo autor "El bailarín del sombrero de oro" y dice que le hubiera encantado que la cita fuera la de su libro, de no ser porque Scott Fitzgerald ya se le había adelantado colocándola como preámbulo de El gran Gatsby. Para Martín Garzo, el sombrero de oro es la inspiración que nos hace buscar el deleite en lo que vivimos.
Un abrazo.