jueves, 1 de enero de 2026

APRETANDO LOS LIBROS JUNTO AL PECHO.


El viejo permaneció en el muelle hasta que el barco desapareció tragado por una curva de río. Entonces decidió que por ese día ya no hablaría con nadie más y se quitó la dentadura postiza, la envolvió en el pañuelo, y, apretando los libros junto al pecho, se dirigió a su choza.

(Luis Sepúlveda. Un viejo que leía novelas de amor)

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