Era una receta del cocinero del rey, Montiño, el cual no sabiendo qué ofrecer al rey como novedad, se le ocurrió romper unos huevos, mezclándolos muy fuertemente y echándolos luego en una sartén con manteca. Salía entonces una especie de manta de damasco dorado, doblada, acaso algo tostadilla, y encima se le echaba miel o jamón o perdiz escabechada, cualquier cosa a gusto de que a fuera a comer.
(Herminia Luque. Amar tanta belleza)

No hay comentarios:
Publicar un comentario