jueves, 16 de julio de 2009

Servidumbres

Vendedor de flatuas. Frances Catalá Roca


Las máquinas se estaban haciendo tan automáticas que el trabajador mismo, en vez de realizar su trabajo, se convirtió en un servidor de la máquina, que simplemente corrige los fallos de la operación automática, como una rotura de las hebras.

Esto podía hacerlo una mujer tan fácilmente como un hombre, y un niño de ocho años lo mismo que un adulto, siempre que la disciplina fuera suficientemente rigurosa.

Y por si la competencia de los niños no fuera bastante para imponer jornales bajos y sumisión general, había otro agente de policía: la amenaza de un nuevo invento que eliminara del todo al trabajador.

Técnica y civilización. Lewis Mumford

1 comentario:

Robërto Loigar dijo...

La cadena de la sumisión simepre ha existido.

Me gustó la reflexión