viernes, 14 de diciembre de 2012

Los ojos y el alma necesitan el verde para descansar


Hay frases que forman parte de nuestra vida. En mi caso, “los ojos y el alma necesitan el verde para descansar” me acompaña desde hace mucho, más de 20 años. La he pensado, dictado, regalado; incluso la he bordado. Pero, poco metódica y con memoria casi nula, nunca he recordado cómo llegó a mí. Y hoy me la encontré en una relectura: El viaje, de Cristina Peri Rossi. Al leer el cuento de nuevo, no es muy corto, 24 páginas, voy degustando  cierta familiaridad y, de pronto, al volver una página, me doy ¡no me lo creo! con “los ojos y el alma necesitan el verde para descansar”…ha sido emocionante, como recuperar una joya añorada, un collar olvidado en un desfondado cajón…

Algunas ciudades eran descartadas por su densidad; otras, eran rechazadas por carecer de ríos o de lagos que permiten desahogar el pensamiento y dan fluidez a la memoria; tampoco quería viajar a una ciudad encerrada entre montañas, porque estaba convencido de que el montañés es un espíritu cerrado, falto de horizonte, necesariamente provinciano. Desdeñó las ciudades que carecían de bosques, porque los ojos y el alma necesitan el verde para descansar.

El viaje. Cristina Peri Rossi


Recomiendo a esta cuentista, y este cuento, si tenéis ocasión, leedlo, estoy segura de que os gustará. Feliz y verde finde!!


A Lady Reading a Newspaper.Carl Larsson

12 comentarios:

Hugo Luna dijo...

vivo en una provincia que tiene en su leimotiv turístico "Todos los verdes"!!! salud... un placer visitarte.

Índigo dijo...

Gracias, me alegra tu visita y te felicito por la dicha de tus ojos.
Un abrazo.

Emilio Manuel dijo...

No dudo que el verde tenga esa capacidad, pero el color que a mi me hace todo eso y un poco mas es el azul; el azul del mar o del cielo acompañado de una quietud y silencio es el no va más.

Un abrazo.

Laura Uve dijo...

Es una bella frase.
He leído a Peri Rossi, pero no recuerdo si he leído este cuento. Voy a mirar ahora mismo en mi biblioteca.

Aprovecho para agradecerte que me condujeras a Jesús Aguado.

Un abrazo.

Índigo dijo...

Mi hijo se inventó el verdiazul ante la imposibilidad de decidir entre el azul y el verde, y a mí me pasa casi lo mismo.
Laura, he visto tu entrada sobre Aguado y me ha gustado mucho que te encandilara como a mí ¡es que dice preciosidades!
Besos, amigos.

Laura Uve dijo...

Lo tengo, voy a leerlo.

Índigo dijo...

Cuéntame luego qué te pareció.
Un beso.

Arcoyflecha dijo...

Tengo la suerte de bañarme cada mañana en unos preciosos ojos verdes que sin duda reconfortan mi alma.

He leído algo de Cristina Peri Rossi, y en su momento no me entusiasmó, aunque no eran cuentos(si lo recomiendas tú, lo volveré a intentar) En cambio Jesús Aguado me parece una joyita.
Besos.

Índigo dijo...

Suertuda!!!!!

Dena dijo...

Qué sensación más calentita ha debido recorrerte desde el ombligo hasta el corazón.

Laura Uve dijo...

Hacía tanto que lo había leído, que no lo recordaba. Lo tengo en una edición de Seix Barral titulado Una pasión prohibida.

Que intensa manera de preparar el viaje ¿verdad? Mucha gente opina que disfruta más preparando el viaje que realizándolo. No es mi caso.

Algunas ciudades "eran rechazadas por carecer de ríos o de lagos que permiten desahogar el pensamiento y dan fluidez a la memoria". Qué bonito también.

Un abrazo.

Índigo dijo...

Pues tengo el mismo libro y, como conté, también lo leí hace mucho tiempo; la frase que destacas también es digna de recordar. Mi pueblo tiene río, pero no en la ciudad, hay que ir a verlo expresamente, lo que hago muchos domingos. En el camino al trabajo tengo un lago falso, un pantano, pero que nos ofrece preciosidades todos los días y rara vez nos deja indiferentes.
Besos para todos, sois un amor.