entre los álamos y el río,
la luz de otoño vive
con la tranquilidad de los recuerdos
y nunca necesita pasaporte
para entrar y salir
Aquí encontré esta ilustración tan oportuna que me cojo prestada.El libro del desasosiego. Fernando Pessoa
Más líneas en la bodeguita del barco
Alegría de vivir. Jesús Peñamil
Eduardo NaranjoP. ¿Cree, como aseguran muchos, que esta pandemia nos hará mejores?
R. No, si no, no habría una tercera ola. La especie ha tenido muchas pandemias y no pasa nada. Se siguen manejando esas mentiras piadosas, y las mentiras no son piadosas. Son eso, mentiras. Se hacen homenajes a los ancianos muertos y a la especie no le importan nada los ancianos, sino los jóvenes. A usted no le importan los ancianos, sino su madre y su padre, no me mienta. En fin, verdad y poesía. La verdad no siempre es bella, verdad y belleza no siempre van de la mano, éste es el gran equívoco romántico. La nuestra es una especie muy dudosa, por eso cubre tanto, se peina y se falsifica tanto. Yo me voy de este mundo con mis dudas sobre su viabilidad. Si te pido que me expliques la diferencia entre los tiempos de Homero y los actuales, no tendrás más que una manera a través de la ciencia y la técnica. La diferencia entre Agamenón y el general Montgomery ya me dirás cuál es. La especie en este sentido no ha avanzado nada.

Se percató de que, en ese país, la gente era ante todo números. Un número de la Seguridad social. Números de cuentas bancarias y tarjetas de crédito. Un número de identificación fiscal. Un número de carné de conducir. Números de teléfonos y direcciones. Así pues, lo más importante era crear esos números. Torino, 1950. Joan Margarit
Lo más triste del affaire es que al tiempo que los pretendientes y sus correspondientes cortes, se halagan con esos falsos y públicos billetes, mientras ellos pajean y poco más, el grano de la pandemia, ese grano al que no van, macera y engorda. Y la tramoya también.
Saludos desde la selva.
La realidad final
se burla de nosotros.
La realidad final. Alejandro Duque Amusco



Peligra lo público, no sólo la enseñanza, también la cultura, el arte, etc., el patrimonio común se deja morir. La ciudadanía vive confundida con tantísimas ocurrencias vanas y contradictorias de unos gobernantes mentirosos que ofrecen espuertas de propaganda y migajas de atención a una población empobrecida, asustada y explotada. Y engañada. Si al menos nos dijeran la verdad!
Saludos desde la selva.