Si todos los esfuerzos militares se hubieran dedicado a investigar energías alternativas, Japón no tendría ahora este problema.
Teruko Ueno. El país, 21-03-11
El neoliberalismo se presenta como el sistema económico-político más eficaz de los conocidos hasta ahora, algo incompatible con la razón si tenemos en cuenta que dos tercios de la humanidad sufren condiciones extremas de necesidad y pobreza y que el hambre sigue siendo el mayor escándalo del mundo. Si en los inicios de esta última crisis capitalista algunos ingenuos pensamos que por fin había llegado el ineludible momento de sacar a la luz la perversión de un sistema falaz que equipara progreso a consumo, nos equivocamos. La validez del sistema capitalista, teóricamente fundado en el libre mercado, sigue vigente. Ahora más que nunca el poder más rampante es el dinero y a él se somete la economía y la política. Los fanáticos del laissez faire y de la no intervención estatal en el mercado, en el colmo de la desfachatez, han conseguido hacer del Estado un instrumento servil a sus intereses. Sólo se adoptan las medidas anticrisis que gustan al sistema y que consisten en desplazar recursos de toda la sociedad a las instituciones financieras: se reducen los salarios, se empequeñecen las pensiones, se sube el IVA… y se crean fondos de ayuda para los bancos.
Tras décadas de hostilidad despiadada en todo el continente, los inmigrantes indocumentados corren el peligro de convertirse en una subcategoría de la humanidad y en un objetivo al que se puede atacar impunemente. Y existe una discrepancia manifiesta entre la cruel y punitiva respuesta europea frente a la inmigración indocumentada y las aspiraciones de la UE de convertirse en un "espacio de libertad, seguridad y justicia".
En la era de internet la transparencia es cosa sencilla. Basta con que los gobiernos cuelguen en la red sus operaciones mercantiles, su gestión económica, su contabilidad entera para escrutinio público y universal. Lo que no sea eso es trampantojo, mistificación y retórica.
Publicado en POESIA GRAFITTI CON CONCIENCIA
En muchas empresas existe un departamento llamado de "capital humano". La expresión en sí chirría: en cuanto dices capital, ya deja de ser humano porque si prevalece lo humano, deja de ser capital. Decir capital humano es hablar en términos casi de ganado, de borregos. Y el encargado del capital humano es el que decide si quitan de aquí y ponen de allí, como quien decide un cambio de mobiliario.