miércoles, 27 de septiembre de 2006

Fetichismo


La verdad es que antes de conocerla no me gustaban las sandalias o las zapatillas de cintas, ya sabes, ésas que hay que cruzarlas y anudarlas a la pierna. Sin embargo, a Luna la volvían loca. Le gustaban las sandalias con abalorios y tacones muy altos; las tenía de todo tipo y color. Siempre desnuda y de pie, cada mañana se concentraba en ponérselas muy despaciosamente… como acariciándose con ellas, luego se volvía y me regalaba una sonrisa grande y abierta; algunas mañanas me volaba también un beso. Luego decidía qué ponerse, cómo peinarse…
Cuando regresaba, agotada, se dejaba caer en la cama ruidosamente, cerraba los ojos y me daba las piernas. Yo le desataba las cintas tan lentamente como ella se las puso y mi lengua pintaba cada una de las finas marquitas que habían quedado en su piel…

1 comentario:

La hormiguita dijo...

Todo lo bello alivia.
Saludos