Los cinco en casa de Manolo. Inma Díaz
Los cinco fueron en barca a Torcello y comieron en el jardín de un restaurante junto al camino de la catedral, a la sombra de un toldo que se mecían en la brisa y hacía que unas vetas de luz corretearan por el mantel blanco. Los ruiseñores cantaban en la maleza bajo la cálida luz del día y el vino tinto que servían de una jarra de cristal chispeaba en la lengua.
(Tessa Hadley. Lo que queda de luz)





























