La prueba de una inteligencia de primera clase (Keats, Woolf, Coleridge...) es la capacidad para retener dos ideas opuestas en la mente, sin perder por ello la capacidad de funcionar.
Cada palabra debe estar llena de polvo, de cielo, de amor, de orín, de violetas, de sudor y de miedo. Cada palabra ha de ser gastada, pulida, retocada, sufrida.
La mujer era alta, espigada y muy joven al parecer, su rostro era bello y hablaba con una dulzura y suavidad tan grandes que sus palabras me hacían el efecto de que eran pájaros multicolores con el pico de oro, que salían danzando por la habitación en cuanto ella abría la boca.
(Miguel Delibes. La sombra del ciprés es alargada)
Solo entre gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa solo tiene cómplices; la gente interesada, tiene socios; la gente política, tiene partidarios; la gente de la realeza tiene cortesanos; únicamente la gente buena tiene amigos.