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domingo, 19 de julio de 2026

DISTOPÍAS

Distopía, collage manual. Paqui Díaz

Toda distopía es una utopía que se corrompe. Siempre.

(José Carlos Rodrigo Breto. @lieratura_instantanea)

martes, 30 de junio de 2026

ACOSTUMBRADOS A VIVIR

María. Paqui Díaz, collage manual

Las gentes creen que a los que tenemos tantos años nos cuesta más vivir... debería ser al revés, tendríamos que estar acostumbrados a vivir...

(María Zambrano. Entrevista TVE, Tatuaje - Sueño y verdad, 11-9-85)

lunes, 18 de mayo de 2026

EL OÍDO ATENTO

El oído atento. Paqui Díaz

La elocuencia es la facultad de hablar o escribir para conseguir deleitar, conmover o persuadir. Las personas elocuentes son aquellas que saben usar las palabras, los gestos, los silencios, de forma eficaz para conseguir la atención de oyentes y lectores.

La oratoria es el arte de hablar con elocuencia. Es también un género literario, al que pertenece el discurso, la conferencia, la arenga, el sermón, etc. De las personas que saben hacerse escuchar decimos que son buenas oradoras y desde antiguo (Demóstenes, Cicerón, San Agustín…) los tratados de oratoria fueron recursos valiosos para los interesados en la retórica. Pero, paradójicamente, no existe palabra propia para designar a quien sabe escuchar bien, como tampoco la hay para el arte de escuchar. Puede que esta desatención léxica sea debida a que el acto de escuchar es una acción humilde, discreta: escuchar conlleva el olvido de sí mismo para concentrarse en el otro, para reconocerlo. Escuchar es comprender, una forma de amar, porque cuando escuchamos dignificamos al otro prestándole atención, nos disponemos para él. No hay nada más valioso que el tiempo, es lo mejor que podemos regalar: escuchar cuidadosamente a quien nos requiere para que le escuchemos. Escuchar es un placer espiritual y una de las formas del cuidado.

Hay muchos tipos de escucha: la escucha utilitarista, la compasiva, la profesional, la terapéutica, la espontánea, la planificada… Nos interesa qué y a quién. Escuchamos a los otros y a nosotros mismos, a veces demasiado; también a los que ya no están: en nuestro recuerdo revivimos sus frases, sus consejos y sus conversaciones, los seguimos escuchando en nuestra voz interior.

La escucha es un acto intencional, se ponen los cinco sentidos en la persona que habla, no solo el oído. Puede que el mejor vehículo de la escucha sea la amistad. Nada mejor que la confianza de un amigo, tanto en el dolor como en la dicha. Puede que la amistad consista precisamente en eso, en escuchar y ser escuchado con afecto, lealtad y seguridad.

La escucha presupone la audición, pero oír no es lo mismo que escuchar. Oír es un fenómeno fisiológico y significa percibir los sonidos con el oído. Escuchar es prestar atención a lo que se oye, es una actividad racional y deliberada, una acción psicológica. Escuchar es oír más interpretar.

Los antiguos anatomistas griegos, pioneros en el estudio del cuerpo humano, pensaban que el nervio auditivo se dividía en tres caminos dentro del cerebro y que el oído escuchaba a tres niveles distintos. Un primer camino era para las conversaciones mundanas; el segundo servía para adquirir conocimientos, y el tercero permitía al alma oír consejos guía para su permanencia en la tierra. Lo que no supieron decir, o no llegaron a intuir, es que aún hay otro oído más, el oído galante, por donde camina el deseo, la llave que abre todos los poros de la piel.

“Ellas hablan más”. Así respondió el prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos cuando le preguntaron por qué las mujeres viven más que los hombres. Hablar y escuchar es la sustancia de la vida, el diálogo intersubjetivo sobre el que reposa la valía personal, el gusto de sí y el aprecio por los demás. Para vivir más y mejor, hablamos y escuchamos. 

(Inma Díaz, 2025. Artículo para la revista VIÑAS LITERARIAS N.6)

domingo, 29 de marzo de 2026

LA MUJER QUE CUMPLE AÑOS HOY

Mi querida hermana Paqui, @paquidiaz

La mujer se hace a sí misma sin alfarero que la moldee y sin Dios que la coloque en segundo lugar.

(Bebi Fernández. Anónimo era yo)

 

domingo, 15 de marzo de 2026

UNA VEZ MÁS

Paqui Díaz

Todo lo inteligente ya ha sido pensado, solo hay que intentar pensarlo una vez más.

(Johann Wolfgang von Goethe, 1749-1832)

domingo, 1 de marzo de 2026

A PEDIR DE BOCA

A pedir de boca, collage manual. Paqui Díaz

En la historia de nuestra evolución parece seguro que el lenguaje nació como una necesidad social. En principio, como en los primates, la comunicación en el grupo humano ocurre de manera directa: el contacto físico, el acicalamiento, los gestos de aceptación o rechazo entre unos y otros, son continuos y tienen lugar a la vista de todos. La vida se vuelve más compleja cuando los grupos humanos crecen en cantidad y en tamaño, haciendo imposible material y temporalmente la atención mutua. Y cuando este contacto físico decae, nace el lenguaje, para suplir esta pérdida de cercanía. Porque ya no es suficiente con ver, oír, tocar, oler y gustar. Se necesita algo más, se necesita decir, contar. Con la invención del lenguaje nuestra especie da un paso evolutivo gigantesco y, gracias a que nuestros antepasados aprendieron a narrar, hoy estamos aquí.

Para María Zambrano “la palabra es libertad”, pero ¿cuál sería esa primera palabra balbuceada, susurrada, gritada? Nadie puede saberlo, y no sería una sola, sino que poco a poco irían formándose voces útiles socialmente para comunicar datos, emociones, órdenes, deseos, etc. Algunos expertos dicen que en nuestras lenguas actuales aún perviven, como si fueran fósiles, vocablos imitadores de sonidos cuyo origen se pierde en el tiempo y que tienen su significado en su fonética. Son las onomatopeyas: jaja, kikiriki, brrr, runrún, blablá, guau, beee…

En el extremo opuesto, tensando al límite la utilidad del lenguaje, podemos encontrar la frase hecha, que es como una sentencia, un veredicto inapelable que todos, en un determinado entorno y contexto, usamos y comprendemos. Una frase exacta y certera que, con sentido figurado y pocas palabras, condensa todo un pensamiento.

El lenguaje es la base de nuestra cultura y su objetivo es facilitar la comunicación entre las personas. Los humanos percibimos el mundo con los diferentes sentidos. Parece que el de la vista gana por mucho a todos los demás. Somos animales visuales, aunque ya nos advirtió André Kertèsz que “todo el mundo puede mirar, pero no necesariamente ver”. El segundo puesto lo ocupa el oído. El olfato y el tacto compiten por el tercer y cuarto puestos. Y por último, y a considerable distancia, les sigue el gusto. Aun así, nuestra lengua se da un auténtico festín de frases hechas en torno al mundo culinario:

Hacer buenas migas.
Pillar a alguien con las manos en la masa.
Atar los perros con longaniza.
Contigo, pan y cebolla.
Poner a alguien a caldo.
Ser una perita en dulce.
Estar a la sopa boba.
Mandar a freír espárragos.
Ser el chocolate del loro.
No ser plato de gusto.
Poner toda la carne en el asador.
Melón en mano, tajada fuera.
Descubrir el pastel.
No estar el horno para bollos.
Dorar la píldora
Pagar los platos rotos.
Son habas contadas.
Hacerse la boca agua.
Estar a punto de caramelo.
Al pan, pan y al vino, vino.
¡Que te den morcilla!
En todas partes cuecen habas.
A pedir de boca.

Sin lenguaje, sin frases hechas, siempre “a pedir de boca”, nuestro mundo no sería el mismo. Y nosotros, tampoco.

(Inma Díaz, 2023. Artículo para la revista VIÑAS LITERARIAS N.4)

viernes, 9 de enero de 2026

INCONTINENCIA

Tras la lluvia. Paqui Díaz

No se está quieto el ser humano, ni con su seso ni con su sexo, que con nada parece acomodarse.

(Herminia Luque. Amar tanta belleza)

domingo, 21 de diciembre de 2025

LUGAR Y TIEMPO

Abueletes. Collage manual. Paqui Díaz @paquidiazgonzalez

Gran parte de lo que define una vida es su tiempo y su lugar.

(Margaret Atwood)

viernes, 12 de diciembre de 2025

PALABRAS MORDEDORAS

Te quiero. Collage manual. Paqui Díaz 

Hay muchas palabras calladas que muerden detrás de las que decimos.

martes, 30 de septiembre de 2025

OJOS DE PEZ

Collage manual. @paquidiazgonzalez

Miraba hacia el frente, con los ojos líquidos de los peces, y supo al instante que venía a preguntarle algo.

(Gustavo Martín Garzo. Marea oculta)

martes, 12 de agosto de 2025

LO QUE QUEDA DE LUZ

(Regalo de cumpleaños de mi querida hermana @paquidiaz)

Escuchaban música cuando sonó el teléfono.

(Tessa Hadley. Lo que queda de luz)

domingo, 18 de mayo de 2025

SE ME LENGUA LA TRABA

Conversaciones. Paqui Díaz

En un humilde taller donde llevé a reparar mi primer coche, me sorprendió un gran cartel en la pared que, desde un lugar alto y visible para todos, educadamente nos avisaba: “Por favor, antes de poner en marcha la lengua asegúrese de tener encendido el cerebro”. En principio, “poner en marcha” y “tener encendido” estaban en contexto y ya me aprestaba yo, conductora novata con “L” recién estrenada, a seguir un consejo mecánico maestro, cuando resultó que la recomendación urgía sobre otro tipo de mecánica. Tiempo más tarde, revestido con la elegancia clásica de un epigrama griego atribuido a Quilón de Esparta, encontré el mismo mensaje: “No corra tu lengua más que tu pensamiento”.

La capacidad de pensamiento y el lenguaje están directamente relacionados. El vocabulario determina la comunicación y la comprensión del mundo que nos rodea se relaciona estrechamente con la palabra que usamos para exteriorizar lo que pensamos. Son dos facultades humanas: pensar y hablar, amigas íntimas, pero distintas entre sí. A lo largo de la historia, muchos especialistas desde distintas áreas de estudio se han sentido fascinados por la convivencia de ambas facultades. Esta compleja relación entre pensamiento y lenguaje lleva años ocupando la cabeza de los filósofos: ¿qué papel juega el lenguaje en nuestro pensamiento? ¿podemos pensar sin palabras? ¿preexiste el pensamiento a la palabra con la que se expresa? ¿accedemos a las palabras porque pensamos o pensamos porque tenemos palabras con las que pensar?

La disociación intencionada entre mente y lengua no puede sorprendernos: es algo que unos más, otros menos, practicamos a voluntad diariamente. No tratamos aquí esa discrepancia voluntaria, controlada, sino aquella que nos desnuda repentinamente ante los demás, que nos descoloca totalmente porque decimos algo inapropiado: tenemos un lapsus. Lapsus linguae, error de la lengua, lo cometemos hablando. Lapsus calami, error al escribir. En latín lapsus remite a resbalón, desliz. Es una falta o equivocación cometida por descuido, una confusión inoportuna.

Ya sea por descuido, olvido o falta de atención, casi siempre el lapsus es personal e intransferible, único; cómico o divertido, risible muchas veces, incluso turbador; los seguidores de Freud defienden que esos errores revelan intenciones ocultas, preocupaciones inconscientes reprimidas al hablar o al escribir.

En el lenguaje vulgar nos encontramos en ocasiones con la unión de un lapsus con una frase hecha. Normalmente ocurre con palabras que suenan más o menos igual, pero de significados distintos. La falta de análisis, la prisa y la repetición provocan el éxito popular de algunos de estos sinsentidos híbridos de la lengua:

· estar entre la espalda y la pared
· una de sal y otra de arena
· limpio como una patera
· rascarse las vestiduras
· ponérsele a alguien los pelos de gallina
· un desecho de virtudes, etc.

Mi admirado Juan José Millás, curtido en las más brillantes conexiones, escribe que la lengua forma parte del sentido de la vista, porque cuando él va al campo ve árboles; en cambio, cuando va con un amigo suyo que es botánico, ve acacias, álamos, chopos, pinos, fresnos, castaños, tejos…

(Inma Díaz, 2024. Artículo para la revista VIÑAS LITERARIAS N.5)

viernes, 18 de abril de 2025

ERA TU AUSENCIA

 
En la espera. Collage manual en proceso @paquidíaz

Mi mal era tu ausencia.

(José Agustín Goytisolo. Era tu ausencia)

miércoles, 19 de febrero de 2025

LOS PECES

Los peces. Collage manual. Paqui Díaz 

Muchos nombres de pájaros son onomatopéyicos: se nombran a sí mismos. Los peces, por otro lado, tienen que flotar ahí y quedarse con lo que les den.

(Sarah Manguso. 300 razones)

martes, 4 de febrero de 2025

TODO FUE UN ERROR

Collage manual. Paqui Díaz

El optimismo es normalmente el producto de un error intelectual.

(Raymond Aron)

domingo, 29 de diciembre de 2024

COMO UNA IDEA

Como una idea. Collage manual. Paqui Díaz

Cuando contemplas
el atardecer,
un pájaro
aparece
(como una idea)
y busca el último
rayo de sol
en la cumbre
de una rama.


Diego Martínez Torrón

domingo, 17 de noviembre de 2024

MANERAS DE VIVIR



Collage manual. Paqui Diaz

Porque aquel que lee vive de otra manera.

Ricardo Garibay

domingo, 7 de julio de 2024

LO QUE NO SE APRENDE NO SE OLVIDA

 

Cuídate. Collage manual. Paqui Díaz

Cuídate, cariño, no vayas por ahí pensando que has olvidado aquello que nunca aprendiste.

sábado, 18 de mayo de 2024

EL ALMA DEL TIEMPO

El tiempo, collage manual. Paqui Díaz

“Una humanidad que ha llegado a inventar el proverbio el tiempo es oro, comprenderá todo mi despecho”, declara el protagonista de la ineludible novela de Joseph Conrad, La línea de sombra. Es una frase ambigua que nos hace dudar sobre dónde radica realmente el resabio del joven marino, si en la sociedad, en el oro, o en él mismo ante el desafío de llevar a puerto la arisca nave que gobierna. O quizá su despecho anida en el tiempo, ese juez insobornable que todo lo sentencia.

Los animales son afortunados porque no viven en sí mismos el latido inexorable del tiempo; para los animales y las plantas el tiempo no existe. Y para los niños y los muy jóvenes, tampoco el tiempo es una herida. Pero las personas somos más que naturaleza, somos también historia y para vivirla y contárnosla, nuestra mente ha creado el concepto tiempo. Nos diferencia del resto del mundo vivo la conciencia de que somos tiempo: esa certeza de finitud entre la natalidad y la mortalidad es nuestra vida. Pero esa evidencia única, antes que paralizarnos, nos proyecta, nos empuja hacia adelante. Y como, según Paul Valéry, “la tarea de una mente es fabricar futuro”, tras alumbrar el concepto tiempo, los humanos ideamos también el instrumento para medirlo, contarlo y sostener la huella de las horas: el reloj. Sin él, la revolución industrial no habría sucedido. Y aún hoy, no hay máquina más omnipresente en la vida de las personas, y de las otras máquinas, que el reloj. Todos, humanos o no, admiramos y perseguimos su perfección.

Pero con los relojes, llegaron también las prisas, las urgencias de apretar dentro de un mecanismo finito, una agenda infinita. En estos tiempos que corren más que nosotros, el avance tecnológico se fundamenta en la velocidad. La prisa continua hace desaparecer la realidad mientras nosotros corriendo de aquí para allá nos descorporeizamos, porque no nos aguanta el cuerpo para ir de lugar en lugar, de tarea en tarea, de pantalla en pantalla; incluso se ha puesto ya en uso la expresión “no me da la vida”. Y como es casi imposible colocar el cuidado en el mismo espacio que la prisa, la indiferencia va ganándonos terreno y para salir medianamente airosos del frenético tráfago cotidiano, nos amigamos con la indolencia, que poco exige pero menos da.

La lentitud puede ser nuestra mejor aliada para no perdernos la vida por el camino de la vida. Frente al apuro, serenidad. Contra el apresuramiento, sosiego. Al fin y al cabo, cuál es la misión de la vida, sino vivirla plenamente. Si ya sabemos que todo aquí lo poseemos a título de depósito temporal, a qué viene tanto afán en defender lo que no tenemos, para qué correr tanto. No podemos derrochar nuestro valioso, único y perecedero tiempo en parcas simulaciones que son auténticas nadas que nos dejan vacíos, sin cuerpo y sin espíritu. Demos un pasito al lado, paremos, contemplemos el milagro de la belleza, de la salud, de la amistad, de la armonía, de la naturaleza, del sentimiento, del arte, del amor... todo lo bueno es mejor despacio.

Vivir con calma es la única forma de entendernos con el infinito, de cuidar el alma. Y el alma, ya lo sabemos, no usa reloj.

(Inma Díaz, 2024. Artículo para la revista VIÑAS LITERARIAS N.5)

jueves, 23 de noviembre de 2023

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra, collage manual. Paqui Díaz

A toro pasado todos somos Manolete.