Algo está siempre ocurriendo, incluso en los días más tranquilos, y en lo más profundo de la noche, si uno mira el rato suficiente.
(Don DeLillo. El hombre del salto)
Ya no guardo en mi mente el perfume de
su piel ni en mis ojos el color de sus ojos. Ya no me acuerdo de la voz, salvo
a veces la de la dulzura con la fatiga de la noche.
(Marguerite Duras. El amante)
(C.J. Sansom. Invierno en Madrid)
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| El invitado. Juan Béjar |
(Arturo Pérez-Reverte. El italiano)