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martes, 4 de enero de 2022

Todos los nombres

El niño. Alaa Hegazi

Sonny había tenido que cambiar de opinión sobre tantas cosas a medida que cambiaba su vida, a medida que cambiaba el propio significado de su ridículo nombre: primero fue un capricho de unos padres sentimentales, luego un diminutivo para inspirar confianza a la gente en las concentraciones, para que lo sintieran como uno de ellos, y después un añadido a su filiación en un expediente carcelario: "también conocido como "Sonny". Un delincuente común con un alias.



Todos teníamos nombres diferentes en su lengua, y cada vez que se producía un cambio importante en nuestras vidas, nos los cambiaba. Por ejemplo, a mí al principio me llamaba Mío. Cuando se llevaba la mano derecha al lado izquierdo del tórax, todo el mundo sabía que se refería a Ismail.
Más tarde me cambió el nombre y me puso El Chaval que se Mete en la Cama y Lee. En mi época de estudiante universitario fui El Hombre que lleva Gafas. Dos años después, El Hombre que no se Encuentra por Ninguna Parte. Y luego, probablemente, El Hombre que se Ha Marchado.


El reflejo de las palabras. Kader Abdolah, 2006

lunes, 10 de junio de 2019

Una sonrisa crispada

Y ella se me acercó esbozando una sonrisa crispada para distraer la mirada que yo tenía fija en mi padre, pues estaba concentrando en él un alud de preguntas y evidencias, de credulidad y de consternación que tensaba la piel de mis mejillas y me daba la sensación de que una oleada de agua fría me iba anegando hasta el cuello.


La historia de mi hijo. Nadine Gordimer

jueves, 16 de mayo de 2019

Camisón de novia

Nunca se hacían carantoñas en público ni mostraban el comportamiento que se espera de las parejas que están enamoradas, pero bajo las ropas de Aila latí aun verdadero cuerpo de mujer, un precioso cuerpo, con todo lo que él pudiera esperar: los oscuros pezones que eran como granos de uva en su boca, el terso vientre con el diminuto hoyuelo del ombligo, su cavidad de interior satinado, como el camisón que su madre había incluido en el ajuar.


La historia de mi hijo. Nadine Gordimer

domingo, 14 de abril de 2019

Tu mirada es el paisaje ( CXX)

Dominik Jasinski

Ella entró en nuestra casa cuando él estaba detenido. La dejé entrar. Yo mismo le abrí la puerta; por aquél entonces siempre abría yo la puerta porque al no estar él allí, el colegial se había convertido en el hombre de la casa para mi madre y mi hermana. Entonces, yo componía mi expresión pensando enfrentarme a la policía que venía a registrar la casa de nuevo. Pero se trataba de una mujer rubia, con la mirada franca y la presuntuosa sonrisa de disculpa propias de la gente que viene a ayudar.


La historia de mi hijo. Nadine Gordimer