En condiciones de oralidad, cuando aún no se ha inventado la escritura, no tienes mapas, y el mundo solo tiene las dimensiones de lo que tú puedes recorrer.
Como una navaja abierta, su verde cuchilla el mar tiende brillante en la arena. Tiembla la siesta en el agua. Como un ascua cada piedra, encendida por agosto, su boca de fuego enseña.