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martes, 25 de junio de 2024

DEMASIADO JOVEN


La vida comienza cuando todavía somos demasiado jóvenes para comprenderla.

Natalia Ginzburg

miércoles, 24 de abril de 2024

NUESTRA CIUDAD

Canillas de Aceituno. Inma Díaz

Si nos encontramos y hablamos de nuestra ciudad, lo hacemos sin pena por haberla dejado, y decimos que ahora ya no podríamos vivir allí. Pero cuando regresamos, nos basta con cruzar el vestíbulo de la estación y caminar por la niebla de las avenidas para sentirnos como en nuestra casa; y la tristeza que nos inspira la ciudad cada vez que volvemos a ella está en este sentirnos como en nuestra casa y  sentir, al mismo tiempo, que nosotros ya no tenemos motivos para estar en nuestra casa, porque aquí, en nuestra casa, en nuestra ciudad, en la ciudad donde pasamos la juventud, ya quedan pocas cosas vivas, y nos recibe una multitud de recuerdos y de sombras. 

Natalia Ginzburg.

lunes, 11 de septiembre de 2023

MI TIERRA

Paseo de Andalucía. Vélez-Málaga. Inma Díaz

Cuando escribo historias soy como alguien que está en su tierra, en calles que conoce desde la infancia, y entre muros y árboles que son suyos.

(
Natalia Ginzburg. Mi oficio)

jueves, 7 de septiembre de 2023

LA MELANCOLÍA INGLESA


Le melancolía inglesa nos contagia enseguida. Es una melancolía ovejuna, atónita, una especie de desconcierto vacío, en cuya superficie flotan las conversaciones sobre el tiempo, las estaciones, todas las cosas de las que se puede hablar largo y tendido sin llegar al fondo de nada, sin ofender y sin ser ofendidos, un largo y leve zumbido de mosquito.

Elogio y lamento de Inglaterra. Natalia Ginzburg


sábado, 2 de septiembre de 2023

COMO SI NADA


Descubrí entonces que uno se cansa cando escribe algo en serio. Es mala señal si uno no se cansa. Uno no puede esperar escribir algo en serio así, a la ligera, como quien escribe con una sola mano, como de pasada. No se puede salir del paso como si nada.

Mi oficio. Natalia Ginzburg

viernes, 14 de julio de 2023

MI INTERLOCUTOR SECRETO


Dedico este libro a un amigo mío del que no voy a decir su nombre. No está presente en ninguno de estos textos; sin embargo, en la gran mayoría de ellos ha sido mi interlocutor secreto. No habría escrito nunca muchos de estos ensayos si no hubiera hablado algunas veces con él. Él ha dado legitimidad y libertad de expresión a ciertas cosas que yo había pensado.

Le expreso aquí mi afecto y el testimonio de mi gran amistad, que ha pasado, como toda verdadera amistad, a través del fuego de las más violentas discordias.

Natalia Ginzburg. Prólogo escrito por ella misma en Roma, octubre de 1962, para su libro Las pequeñas virtudes.
Bajo la lluvia. Inma Díaz