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viernes, 31 de marzo de 2023

OLFATO FINO

Village. Brian Cronin

Dijo Canetti que la tarea moral del poeta es la de ser el perro de su tiempo, no encerrarse en su propia pureza, sino ir a olfatear por todos los rincones y por sórdidos que éstos fueran.

Más allá del lenguaje. Claudio Magris

miércoles, 4 de octubre de 2006

Esta realidad


¡La vida apremia, urge por todas partes! Una vida que parece haberse hecho, bajo algunos aspectos, cada vez más invivible e irreal, agrediendo al individuo y convirtiéndolo en el blanco de un febril bombardeo de deberes, estímulos, agobios, impuestos, cometidos, solicitudes u órdenes que le impiden vivir.

Oblómov y la verdadera vida. Claudio Magris

viernes, 15 de septiembre de 2006

Un trabajo difícil


El maestro es tal porque, aun afirmando sus propias convicciones, no quiere imponérselas a su discípulo; no busca adeptos, no quiere formar copias de sí mismo, sino inteligencias independientes, capaces de ir por su camino. Es más, es un maestro sólo en cuanto que sabe entender cuál es el camino adecuado para su alumno y sabe ayudarle a encontrarlo y a recorrerlo, a no traicionar la esencia de su persona.
… El mundo está lleno de dobles de maestros, que ocupan el lugar de éstos de la misma manera que en una película un doble sustituye al actor protagonista en una escena peligrosa…
… Contar con auténticos maestros es una suerte extraordinaria, pero también es un mérito, porque presupone la capacidad de saberles reconocer y saber aceptar su ayuda; no sólo dar, también recibir es un signo de libertad…
… Saber ser y seguir siendo alumnos no es poca cosa, es como ser ya casi maestros.
Maestros y alumnos. Utopía y desencanto. Claudio Magris

jueves, 31 de agosto de 2006

Capitanas (IV)

Ninon de Lenclos, pseudónimo de Anne de Lenclos, cortesana francesa (1620-1705) famosa por su belleza y cultura.
Lectora de Montaigne ya a los 10 años, Ninon era una mujer culta que ponía todo su cuidado para disimular discretamente en la levedad la profundidad de sus lecturas, de las que no le gustaba ostentar. Su salón, al que asistían poetas y filósofos, era un centro de vida mundana pero también cultural. Scarron le pedía consejos para sus novelas, Moliére para sus comedias y Fontenelle para sus diálogos; en el círculo de sus protegidos, protectores y amigos se encontraban Corneille, Saint-Évremond, Racine, Boileau o La Fontaine; todavía le dio tiempo de echarle una mano a un jovencísimo Voltaire.
Ocurrente y ajena a cualquier cursilería, tenía según sus amistades un carácter auténtico, propio para la seducción pero también para la formación de las personas que le rodeaban.

El cálido otoño de Ninon de Lenclos. Utopía y desencanto. Claudio Magris