Letras y cifras atraídas por una centella. Joan Miró
Este placer sencillo va dedicado con todo mi cariño a Seraf.
Me gusta,
por ejemplo,
que las palabras
jueguen,
tropiecen,
se alejen,
se amontonen;
que,
recelosas,
huyan,
se sientan
solas,
lloren
como niñas,
y, después,
consolarlas
en silencio.
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Carmen Rodríguez

