Hay que volverse uno con los detalles, en el odio y en el amor; ellos tienen que convertirse en una prolongación de nuestro cuerpo. Acariciad los detalles, dice Navokov. No dice que los sacudamos o golpeemos de aquí para allá. Acariciadlos, rozadlos tiernamente.
El gozo de escribir. Natalie Goldberg
