Pedro Texeira Bueno
Los antiguos anatomistas decían que el nervio auditivo se dividía en tres o más caminos en el interior del cerebro. De ello deducían que el oído podía escuchar a tres niveles distintos. Un camino estaba destinado a las conversaciones mundanas. El segundo era para adquirir erudición y apreciar el arte y el tercero permitía que el alma oyera consejos que pudieran servirle de guía y adquiriera sabiduría durante su permanencia en la tierra.
Mujeres que corren con los lobos. Clarissa Pikola Estés
Lo que no se atrevieron a decir es que aún hay otro oído más, aquél por el que camina el deseo, la llave que abre todos los poros de la piel...





