Clara Gómez
Harry
bebía su segunda Coca-Cola cuando Birgitta apareció; eran las nueve
y media. Llevaba un vestido de algodón blanco sencillo y el cabello
rojo recogido en una impresionante coleta.
-Empezaba
a temer que no vinieras -dijo Harry.
Lo
dijo en tono de broma, pero iba en serio. Había comenzado a temerlo
desde el momento en que quedaron en verse.
-¿De
verdad? -preguntó ella en sueco.
Le
dirigió una mirada traviesa a Harry, quien se dijo que esa noche iba
a pasárselo en grande.
El murciélago. Jo Nesbo