Esta foto fue tomada la noche de San Juan en Sierra de Cazorla: los integrantes del club de lectura Piononolee condenaron a la hoguera, por motivos diversos, al libro que cada uno fue capaz de quemar. Me conformé con saltar la hoguera en la distancia, pues yo me andaba quemando con otros tochos.
Ardió requetebien, me contaron, Los cuadernos de Don Rigoberto, de Mario Vargas LLosa.
¿Te atreves a quemar un libro? ¿cuál?
Los libros no son objetos inocuos e inocentes, cuando una sociedad entra en crisis es lo primero que se quema, se requisa, se censura y se prohíbe.
Ricardo Labra