María. Paqui Díaz, collage manual
Las gentes creen que a los que tenemos tantos años nos cuesta más vivir... debería ser al revés, tendríamos que estar acostumbrados a vivir...
(María Zambrano. Entrevista TVE, Tatuaje - Sueño y verdad, 11-9-85)
El lenguaje, un poder nada inocente.
(Roland Barthes)
Cercada por árboles, un aguacate, una lima y un limónkuat, leo Humanismo del árbol, un estudio o meditación de Carlos Edmundo de Ory sobre el rol de los árboles en la naturaleza y en el mundo del hombre. Es un libro raro, erudito, íntimo, gestado durante años por este original escritor. Amo a este poeta gaditano. DG.
YO?
A María Zambrano
Ella les dijo que un poema sirve
para pensar.
Y sobre su cabeza
fueron cayendo
arrogantes sonrisas desdeñosas.
Lo mismo que un zapato,
aplasta una mirada.
No me importa, se dijo entonces
con voz de nadie:
¿quién soy yo?
Mis poemas abren
pequeñas luces
que a mí sola me alumbran
y me bastan.
Y poco a poco
creció para el olvido
un secreto jardín de pensamientos.
Hoy pretendo compartir con vosotros el gusto de colgar una entrada al estilo de mi querida Laura V, a la que envidio cariñosamente en muchas ocasiones.
María Zambrano vivió aquí solo hasta los cuatro años. Con su familia marcha primero a Segovia y luego a Madrid. En 1936, ya casada, se traslada a vivir a Chile, de donde regresa junto con su marido en 1937; cuando le preguntan por qué vuelven si la guerra está perdida, responden: “Por eso”. Tras dos años defendiendo activamente la República, en 1939 María y su familia parten definitivamente para el exilio: París, Nueva York, La Habana, México. Vuelve a Europa en 1964, instalándose en Roma. En 1980 traslada su residencia a Ginebra. En 1984, regresa a España, fijando su última residencia en Madrid, donde muere en 1991. Está enterrada aquí, en Vélez-Málaga.
En 2003 se crea la Fundación María Zambrano, que tiene su sede en el Palacio Marqués de Beniel, edificio de gran belleza y uno de los más importantes de la ciudad.
Una de las cientos de tiras de gran tamaño encontradas en la casa-habitación de Henry Danger tras su muerte. En ellas narra una auténtica epopepeya en defensa de la niñez amenazada por los adultos. El tiempo libre después de fregar platos en un hospital lo dedicó a esta obra ingente, dibujando, recortando, pegando...
Giovanni Bosco, pintor de muros muertos de su pueblo. Pintaba sin descanso y cuando se le acababan los muros lo hacía en cartones recogidos de la calle. Su casa habitación sólo tenía una cama, una mesa, brochas y pinturas.
Judith Scott y una de sus esculturas hechas con hilos recubriendo objetos cotidianos. Síndrome Down, sorda y muda. Su hermana gemela la rescató de la institución en la que estuvo 45 años encerrada. 