Mis ojos y mi boca recorren tu cuerpo como ejército de insectos. Pierden pie en el mercurio de tu piel, se levantan vadean hoyuelos persiguen atajos caen en las trampas móviles que tiendes clavan banderas de amor y de deseo en las cotas vencidas almacenan pedazos de tu calor para pasar el invierno...
con importunidad de colegial entró un rayo solar y fue a firmar el espejo. los ojos deslumbrados, le arrojé mi corazón furiosamente, y SE ROMPIÓ EN MIL PEDAZOS EL SOL en el espejo.
Mis dos "¡Ha sido espantoso!" debieron de sonar como estampidos. Este fugaz recorrido de silencios lo realicé colgada de la implacable mirada de Aurore. Sus ojos me hablaron: "Somos hormigas bajo sus botas, pueden hacer con nosotros lo que quieran y van a matarnos. La única salvación es que no nos vean ni nos oigan. Nada de ruidos, nada de salir, si nos olvidan puede que no nos maten.
Hayao confiaba plenamente en él y en sus capacidades. Eran amigos desde hacía años, buenos camaradas. Se entendían bien mediante signos. Una mirada entre ellos valía más que cualquier frase. Oboshi era mudo aunque no sordo. A pesar de su aparente discapacidad, poseía un agudo sentido del oído.
Y con esencia floral te ungiste, y con bálsamo de reyes, y sobre blandos lechos delicada saciabas el deseo, y no había ningún recinto o santuario del que nos mantuviéramos ausentes...
Ese mapa que me diste de tu corazón es como uno de esos mapas turísticos: todo lo hermoso está cerca y las calles son cortas y las rutas diáfanas. Pero luego las distancias no corresponden hay calles que no están señaladas y los caminos son complejos e intrincados. Y ya es muy tarde, porque me he adentrado en la ciudad, y no hay vuelta atrás Tus ojos miran muy lejos y ya no me sirven de referencia. Me he perdido irremisiblemente.
Mapa (No olvides mi rostro). Diego Valverde Villena
Eres misteriosa y hermosa igual que la palabra Origen. eres milagrosa y rotunda igual que la palabra Plenitud
eres poderosa y veloz igual que la palabra Energía eres lúbrica y eres solar igual que la palabra Verano Tú eres el lenguaje profundo Contigo todo tiene nombre
Bautizadora incomparable (Las rubáiyátas de Horacio Martín). Félix Grande
Tú eres el bosque donde me pierdo, copas altas, frondosidad, para atrapar el último aliento del último sol; pero aún no he probado tu fruto maduro. Lo busco.