Neuman pidió escalopas a la vienesa y una botella de vino blanco Ludmila. Cuando trajeron las escalopas, doradas, resplandecientes, en una bandeja de plata, comentó:
—¡Así debe ser! Cuando las traen a la mesa deben estar todavía cubiertas de mantequilla hirviendo.
(Jaroslav Seifert. Toda la belleza del mundo)

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