Las paseantes, Inma Díaz
Así que volvieron a salir a la noche, que la lluvia había despejado y refrescado, y en la que un viento procedente del mar soplaba entre las estrellas y había nubes como velos de mujeres grandotas a la deriva, de mujeres de pescadores, que cruzaban los tristes rostros de las áridas colinas altas.
(Lewis Grassic Gibbon. Canción del ocaso)

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